Now is the time

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NOW IS THE TIME

THIS IS OUR CHANCE

THE WORLD IS CHANGING

WITH LOVE

IN OUR HEARTS

WE CAN HEAL EACHOTHER

No se me ocurre mejor mantra para cantar durante este confinamiento.

Es una adaptación de la melodía del «Let the river run», que funciona a la perfección como tema cerrado.

Te animo, como siempre, a que cantes conmigo. Estas cápsulas están pensadas para ser practicadas, y no escuchadas. Para abrir espacios de silencio desde la música

¿Comenzamos junt@s? Feliz práctica

IMAGEN: Noelia Balbola BLACKBIR STUDIO BARCELONA

Palabras que impulsan el canto

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Hoy vamos a probar a preparar el espacio emocional antes de cantar.

Y lo haremos con un poema.

Sería como un calentamiento interior.

Un enfoque.

Un centrarse.

Una mirada.

Un calentamiento emocional. Un poner la mesa para que tu voz tenga el espacio necesario para alimentarse con tu canto. Un darle permiso para que sea todo lo grande y todo lo nutriiva que ella es.

Es un plato que se cocina en dos partes.

Yo te acompañaré en la primera.

La segunda, la harás tú sol@.

Prepara una canción que te apetezca cantar. Alguna que tengas que practicar.

La que toca hacer hoy. O la primera que encuentres por casualidad. Tú mandas. Cada un@ sabe.

Una vez la hayas escogido, prepara el material que necesitarás para tu canto.

Quizás un instrumento para acompañarte. A lo mejor el karaoke del tema.

Puede ser que no necesites nada porque la cantas a cappella, solamente con tu voz.

Una vez hayas decidido el tema y tengas el material preparado, apártalo y disponte a ver el video.

Es cortito. No llega a cinco minutos.

Cuando el video se haya acabado te propongo que cantes el tema. Sin más.

Dicen que las palabras son poderosas. Que abren caminos. Que nos predisponen hacia un lugar, el que sea. Que son creadoras de realidad. ¡Pues vamos a probarlo junt@s! Espero que estas palabras te ayuden a disfrutarte hoy con tu voz. Entera. Grande. Gustosa. Renovada. Como ella es.

Si te sirvió (y si no también…) agradeceré tus comentarios.

¡Cuéntame cómo te fue!

Me gustaría mucho saber cómo funcionan estas prácticas más allá del comedor de mi casa 😉

Gracias de antemano.

 

Poema del libro «Satélites, poemas sobre la voz, historias de música y músicos»

Dispnible en Amazon

 

IMAGEN: Noelia Balbola BLACKBIR STUDIOS Barcelona

Constelando la voz

Aquí el video

 

LETRA DEL MANTRA

 

OM TARE

TUTTARE

TURE

SWAHA

 

Hoy usaremos una herramienta muy sencilla para investigarnos desde la voz y nuestras emociones. Prepara tu voz, un lápiz y un papel.

 

Calentaremos primero, y después probaremos a cantar desde dos aspectos emocionales que ahora estemos sintiendo.

Uno, que pesa. El otro, que libera.

Te invito a que no saques conclusiones antes de tiempo.

Quizás te sorprenda la experiencia.

No siempre las emociones que pesan nos impiden cantar.

No siempre las emociones que abren espacios nos permiten escucharnos mejor.

Quién sabe…

Súbete a ellas sin expectativas, si puedes.

¡Y disfruta del lo que descubras por el camino!

 

Tan solo se trata de entrar en contacto con un@ mism@. Tomar nota de lo que está pasando dentro. Reconocer lo que es.

Y llevarlo contigo, entero. Sostenerte enter@. Sin más.

Porque todo lo que forma parte de ti está ahí para algo.

Es más. Es perfecto tal y como es.

Tu voz es perfecta tal y como es. Como tú.

Si quieres, dale una oportunidad a esta idea. Si quieres, más allá de tu parte intelectual.

Si quieres, hay un corazón deseoso de entrar en esta charla.

Y si no quieres, también es perfecto. Solo tú sabes lo que mejor te sentará ahora mismo.

Eres la protagonista de esta historia. Now and ever.

¡Feliz viaje!

 

Si necesitas ayuda, ponte en contacto conmigo. O pregúntame por aquí.

Lo haremos junt@s.

 

IMAGEN: Noelia Balbola BLACKBIRD STUDIOS BCN

 

Cantar desde las emociones

Aquí tienes el vídeo.

Enjoy!

 

Letra del mantra

AD GUREY NAMEH

LLUGAD GUREY NAMEH

SAAT GUREY NAMEH

SIRI GURU DEVE NAMEH

 

Algunos me preguntáis estos días ¿Cuándo vuelves a conectarte en directo para cantar junt @ s?

La parte que más gente sigue es esta, el calentamiento vocal desde las emociones.

Una práctica de media hora en la que respiraremos juntos, haremos dos escalas arriba y abajo, y acabaremos cantando un mantra.

En este último te hago una invitación a improvisar, jugar con la melodía y las palabras.

La mirada desde la que nos adentramos en esta práctica es esencial.

¿Tienes permiso para equivocarte? ¿Hasta qué punto cantar es algo natural? ¿Qué emociones despierta en ti?

Frases para motivar tu canto:

«Déjate abrumar por tu propia belleza. Siente el miedo que da la grandeza de un @ mism @» Del poema «Bruce y Beyoncé» (del libro Satélites).

Dios bendiga vuestra alma y la semilla que dejáis crecer estos días CONFINAMIENTO IV

Un poema de agradecimiento

ENCARGO

Escogieron quedarse

Vivir en ella

Comer de ella

Beber para ella

Bailar con la misma toda la noche

Crear por oficio

Cantar por trabajo

Rebañar las crisis

Constar en el apartado de artistas y toreros

Tocar un lunes a las diez de la mañana

 

Y cuando acaba el centrifugado

tienden la ropa

como tú y como yo

 

Pero cuentan las viejas sabias

que es en esos momentos de bata y calcetines

cuando no tocan

ni cantan

ni componen

ni graban 

ni producen

en esos momentos de factura y alquiler

justo ahí

en medio de la nada

se lo vuelven a preguntar

con la mano en el corazón

y sin haberse quitado aún el pijama

 

¿Sigue valiendo la pena?

 

Y cuentan los sabios del lugar

que recogen las pinzas

se peinan

se lavan

se visten

se perfuman

se calzan

pillan su micro

su guitarra

sus partituras

sus loquesea

y se van a trabajar

como tú y como yo

 

Dios bendiga su alma

y la semilla que dejaron crecer

 

del libro SATÉLITES

Sonia Moreno

 

El lunes fue un día gris.

Llovía.

Se acercaba fin de mes.

Pagos. Cobros no recibidos.

Supongo que es por eso por lo que hoy necesitaba agradeceros que sigáis remando fuerte.

Sentirme cerca de vosotr@s.

Enviaros mi admiración por seguir haciendo lo que hacéis en el día a día.

Sentirme acompañada al respirar más hondo.

Y recordar que estamos junt@s en esto.

¡Hay tantas vocaciones que se intensifican en estos días! Queremos aportar desde lo que sabemos hacer. Queremos ayudar, y no sabemos muy bien cómo.

 

Este es un poema del libro «Satélites, poemas sobre la voz, historias de música y músicos»

En su día fue escrito para mis compañeros músicos

¡He aprendido tanto de ellos durante estos años!

De su perseverancia.

De su impulso creativo.

De su apuesta por el arte, lo sutil, lo bello, lo conmovedor de los sonidos y sus armonías.

De la alquimia que significa sostener un oficio artístico en una estructura social en la que, a veces, todavía te preguntan si puedes vivir de la música.

Un buen día, cuando éramos pequeños, nos preguntamos ¿y yo, qué quiero ser de mayor?

Como adultos, nos hemos colocado en un lugar laboral desde el que, seguramente, crecemos y nos vamos desplegando como humanos.

Es justo esa actividad laboral la que hemos tenido que parar (algunos) o reinventar (la mayoría) para mantenernos sanos y salvos durante esta crisis.

Hoy siento que este poema es universal. Que puedo agradecer con él vuestra vocación, sea la que sea. A tod@s y cada un@ de los que estáis trabajando. Sosteniendo la incertidumbre. Viviendo el ahora como nunca lo habíamos vivido a nivel global.

Comenzando por los sanitarios. Mis respetos.

Y siguiendo por TANTOS otros que, lo sabéis, también aportáis cada día en esta nueva estructura para poder sostenerla.

Quizás no todos salís en los post de isntagram, pero vuestra familia os ve salir de casa cada día.

Y aunque vivamos desde la pantalla, a través de skype, zoom, y todas estas aps que acabamos de descubrir, también remamos ¡Vaya que sí!

Desde casa. O desde tu lugar de trabajo habitual pero con mascarillas y guantes y medidas de seguridad dignas de cualquier saga de ciencia ficción.

Todo@s formamos parte de la misma máquina.

Creo que siempre estuvimos unidos, pero que nunca como ahora se ve tan claro y transparente.

Mis ánimos desde aquí para los que este confinamiento les dejaron sin trabajo.

Mucha luz. Mucha fuerza.

Y mucha serenidad para encontrar el nuevo lugar que, seguro, espera a ser abierto detrás de una nueva puerta.

Gracias a cada uno, a cada una, por la semilla que aún estáis dejando crecer.

 

 

Dirección coral confinada CONFINAMIENTO III

¡Madre mía!

Cuántas cosas se pueden aprender en quince días.

Os comparto mi experiencia ensayando a distancia con los preciosos coros de góspel que dirijo, Twocats pel gòspel y Clappers del WeClap.

Enjoy!

Si no fuera por la disposición, ilusión y paciencia de los cantaires de los coros sería imposible mantenernos en contacto.

Gracias a cada uno, a cada una.

Juntos hacemos que la música no pare.

 

 

 

 

 

Florecí CONFINAMIENTO II

Florecí

Me miraban cada día el brote nuevo

Me cambiaban de lugar
una y otra vez
Y es que me secaba
No encontraba mi rincón

Hoy florezco
en una casa llena de humanas
todo el rato
por todas partes
Y cocinan
Y limpian
Y juegan al monopoli
Y hacen zumba
y aplauden fuerte tras la ventana

Me echan agua
y sigo respirando

Día a día
flor a flor
yo florezco
mientras ellas se riegan
pacientes
las unas a las otras

Canciones que sanan – CONFINAMIENTO I

Las palabras de esta canción de Pedro Guerra crecen en sentido y potencia desde el confinamiento.

Llevamos ya más de dos semanas en casa.

Cocinando más que nunca.

Reconociendo espacios familiares. Personas. Rincones. Relaciones.

Cuidando las plantas. Regándonos unos a otros.

Reinventándonos laboralmente.

Meditando y haciendo zumba, si es que no son los mismo a veces.

Y si faltan las fuerzas nos dejamos vencer ¿Cómo, si no, vivimos todo lo que estamos viviendo?

Entramos, sin remedio, en la tristeza y el cansancio del no saber. Sabiendo que eso nos cura.

Qué bueno, si así es como lo sentimos. Apartarnos de nosotros mismos es lo que nos enloquece y nos enferma, a veces.

No duele menos por sostenerlo tal y como es, pero al menos lo sostenemos entero, en nuestras manos.

Con tanta honestidad como somos capaces.

Viviendo nuestra humanidad a su máxima potencia.

Sabemos por experiencia que ese es un camino fértil. Por eso confiamos, a pesar de lo difícil.

Reconociendo lo que es, como decía Bert Hellinger.

 

Me gusta comenzar las constelaciones musicales con este tema del cantautor canario.

Es una preciosa y brillante invitación a entrar en lo más hondo.

Mejor perdernos que no entrar. Siempre queda una cuerda para estirar del hilo y salir a flote, poco a poco.

Gracias, maestro Guerra, por regalarnos este remanso de paz al componer estas letras.

 

PASA  Pedro Guerra

 

Aquí hace menos frío que en la calle.

Hay leña para un fuego,

no mucha, pero bueno,

un poco de calor no viene mal.

Aquí hay una canción que nos descansa

un hueco para el alma,

un alto en el camino, 

nada más.

 

PASA, ENTRA,

Y SIENTE QUE HAY QUIEN DUDA COMO TÚ

Y NO SE DESCUBRE EN NADA, NADA 

DE LAS COSAS QUE HA ESCUCHADO, Y DESESPERA

 

PASA, ENTRA

Y SIENTE QUE HAY QUIEN DUDA COMO TÚ

PERO SE ABRAZA A LO QUE TIENE

Y SE LEVANTA

CON LA FUERZA QUE LE QUEDA

Eliminar la imagen destacada

PASA, ENTRA

Y SIENTE QUE HAY QUIEN DUDA COMO TÚ

PERO NO TIENE MÁS CANCIÓN QUE LA QUE SABE

Y LA CANTÓ

Y SI NO LA SABE, TARAREA

 

Aquí hace menos frío que en la calle,

los labios para un beso,

oídos para un sueño, 

la brisa que precisa tu dolor

 

PASA, ENTRA,

Y SIENTE QUE HAY QUIEN DUDA COMO TÚ

Y NO SE DESCUBRE EN NADA, NADA 

DE LAS COSAS QUE HA ESCUCHADO, Y DESESPERA

 

PASA, ENTRA

Y SIENTE QUE HAY QUIEN DUDA COMO TÚ

PERO SE ABRAZA A LO QUE TIENE

Y SE LEVANTA

CON LA FUERZA QUE LE QUEDA

 

PASA, ENTRA

Y SIENTE QUE HAY QUIEN DUDA COMO TÚ

PERO NO TIENE MÁS CANCIÓN QUE LA QUE SABE

Y LA CANTÓ

Y SI NO LA SABE, TARAREA

 

PASA, ENTRA

NO IMPORTA LO QUE FUE

PORQUE SERÁ LO QUE SERÁ

Y ALGUNA FORMA ENCONTRARÁS

PARA PASAR POR ESA PUERTA

 

PASA, ENTRA

DESPUÉS DE ALGÚ TRASPIES

ALGÚN COLOR DIBUJARÁ

LO QUE HACE FALTA

PARA ESTAR DE NUEVO EN PIE

Y NO PERDER FUERZAS

 

PASA, ENTRA

Y SIENTE QUE HAY QUIEN DUDA COMO TÚ

PERO NO TIENE MÁS CANCIÓN QUE LA QUE SABE

Y LA CANTÓ

Y SI NO LA SABE, TARAREA

TARAREA

FATHER – Una maestra afónica

Del disco Sin Regomello,  Sonia Moreno

I give my voice to the Father

Oh Lord, You know I have something to say

Take my song, take all of me

Take my whispers, take my fears

Living on, everyday

In the night I was so lonely father

At the cross I have nothing to say

In my life I feel singing and crying alone, sometimes

I need your hug to feel at home

FAHTER, IN YOUR ARMS

IN YOUR ARMS I FEEL

LIKE A MOTHERLES CHILD

FATHER, IN YOUR ARMS

IN YOUR ARMS I FEEL

LIKE A

MOTHERLESS CHILD

FATHER I

FEEL THAT I AM HOME AT LAST

Es esta voz que no calla

Rota y sin luz no se deja vencer

Es la canción que pongo ante ti

Las preguntas

Y las dudas

Lo que soy, lo que doy

Es poco, ya sé

Sola aquí con la noche y sus silencios

Qué decir ante tanta cruz, Señor

Si la vida…

Qué es la vida sino un grito que se ahoga, padre

Abrázame, dime quién soy

Barcelona, invierno del 2013

Cuando nació el tema Father, allá por el 2001, estaba agotada de buscar una solución a mis problemas de voz. Durante muchos años, como maestra en activo, los lunes entraba a las nueve de la mañana en clase con una voz más o menos sana y los viernes, literalmente, no podía hablar. La sensación de angustia de los jueves por la tarde, cuando aún quedaba un día de clase y notaba que no había más sonido en mí, era desoladora. La voz rota, sin luz, sonaba como podía en los ensayos de IRAY (cuarteto a cappella en el que cantaba por las noches). A pesar de estar velada no se dejaba vencer. Quería más.

Y eso, semana tras semana, abonaba la idea de que no había solución, de que cada vez iba a ir a peor, de que nunca mejoraría. Ese era el grito que parecía que se ahogaba.

En la escuela donde trabajaba (mi cole de toda la vida) me dijeron que si pedía la baja por una disfonía no me volverían a contratar (más majas que toas las cosas). Así que me ayudaron a ir gestando el nódulo que más tarde me operarían. Desde aquí les agradezco la intransigencia (yo tenía veinticuatro años). Gracias a ese edema pseudo-seroso y la dura rehabilitación comenzó un proceso de aprendizaje sobre la voz, el cuerpo, la anatomía, la persona, la emoción, las relaciones… ¡Madre mía, lo que me habría perdido si me hubieran dejado descansar! No es para nada irónico, aunque hasta a mí me suene con rintintín. En el fondo fui yo la que no me dejó descansar. El resto eran papeles secundarios de la trama.

No sé cuántas puertas he tocado buscando la pócima mágica ¿Profes de canto? Todos. De todos los colores, edades y estilos. Se me hacía muy pesada sensación de llegar a una nueva puerta de una nueva escuela con un nuevo profe, “ a ver si este…”.

Cuando alguien viene a casa para hacer un sesión individual de voz y entra en contacto con sus limitaciones a la hora de cantar no puedo evitar pensar ¿qué es lo que estará buscando, más allá de las notas que desea entonar? Quizás es gracias a ellas que surgen sus demandas. Muchas veces, no es cantar, no va de hacerlo mejor o peor. Quizás es tener una hora para escucharse, entrar en contacto, descubrir el silencio, darse permiso… Quién sabe ¡el abanico de deseos es tan grande! No hay reglas. Sólo sirve ponerse en marcha para ir viendo. Aquí las estadísticas no funcionan.

En todo caso, su demanda a menudo tiene muchas capas. Otras no. También hay voces que buscan cosas sencillas, ligeras, pasar un buen rato sin más. Hay de todo.

En ocasiones lo que aquella voz busca en apariencia tiene una raíz más profunda, y a menudo acaba sorprendiendo a la persona ¡Es un fantástico scape room en toda regla! Porque unos nódulos (o simplemente una dificultad para afinar, o recordar la letra, o ir a ritmo con las notas, o sentir lo que cantas…) es la primera página del “Crea tu propia aventura”. Puede ser el principio de un libro único que está por escribir, la pista clave para encontrar la siguiente sala.  Si nos apresuramos demasiado a deshacernos del síntoma (el nódulo, la afinación, el ritmo…) puede que perdamos también cierta información esencial que esa persona quiere darse a ella misma para encontrar la solución al enigma. Aunque en realidad, ahora que lo pienso, no es del todo cierto. No hay problema. Nunca hay problema en ese sentido. Las pistas están ahí, escondiditas y bien preparaditas, impecablemente enlazadas unas con otras. Y esperarán el tiempo que sea necesario. Si no salen hoy, saldrán mañana. Al final siempre acabamos ganando la partida.

Pero, siguiendo con la idea del scape room, a veces una enfermedad, una dificultad, un bloqueo, es como la voz del vigilante del juego, aquel ser en off que no vemos hasta el final y nos va dando pistas cuando ya no sabemos hacia dónde tirar. Es el encargado de desatascarnos y lanzarnos pequeñas ayudas para que nosotros podamos  seguir avanzando.

De repente, en vez de entender un nódulo como una ayuda del cielo para resituarnos, nos surge el espíritu de superación en su pantone más belicoso ¡A por é! Hay que deshacerse de esta carga como sea. Y cuanto antes, mejor.  “Contra el resfriado”, como gritan algunos carteles de antigripales. Si entendemos el síntoma como una conversación con nosotros mismos y nuestro cuerpo, la cosa cambia bastante. Un nódulo en ocasiones puede ser el aviso de hacia dónde toca tirar, más que el objetivo a abatir. Y quien dice nódulo dice lumbago, migraña, acidez de estómago y tantos y tantos otros preciosos síntomas que pueblan este cuerpo nuestro.

Sea como sea, menudo lujo estar trabajando para alguien que busca de entre sus salas, en su aventura particular, y te brinda el honor de acompañarle en su viaje mientras tú sigues p’alante con el tuyo.

 

 

PARTO – Y la voz salió de cuajo

Yo la empujaba desde atrás

Los del voice craft lo hicieron antes

Funcionaba

 

La empujaba firme

despiadada

por la espalda

 

desearás que mi culo toque la pared de detrás

Yo

desearé que beses la pared de delante

(era para poder reírnos juntos

para llevar de la mano a la timidez)

 

Dos cuerpos al borde de la batalla

 

Tiene algo de íntimo tocarse

Tiene algo de salvaje

empujarse como si no hubiera un mañana

Si lo veía claro jugábamos hasta el final

Jugar siempre es eso

Ir en serio

A muerte

Nos arrancábamos del suelo

a base de músculos y gravedad

 

Yo la empujaba por detrás

De repente su voz salió de cuajo

Un torrente

Una columna de aire consistente

Ese dióxido sabía dónde iba

Las manos en el sol

Los pies en los riscos de Famara

La mezcla perfecta

sus agudos sus graves sus medios

 

Esa no-presión

Lo fácil

Eso fue lo que nos desbordó

A los músculos les dio bastante igual

Sin esfuerzo

Sin drama

Sin más

 

Nos miramos

Sonreímos

Es indescriptible

Esto hay que vivirlo

Vaya que sí

Flipamos juntas

Comentamos la jugada

 

Desde aquel día lo tengo claro

De mayor quiero ser comadrona

Cómo mola esto de los partos

 

del libro SATÉLITES

 

 

¿Por qué “Parto”?

Lo sentí por primera vez en la Riera Matamoros de Badalona. Allí comencé las sesiones individuales de voz. Una alumna venía con la necesidad de sacar más voz de la que sentía fuera. Es un deseo muy común. Creo que cuando pasa esto es porque la persona sabe exactamente cuán grande es su voz. Por eso buscan ayuda fuera, una buena compañía para el parto de su propio canto.

Pero, talmente como en los partos, nadie puede “nacer” a una criatura. Tú puedes ayudarla. Empujar. Rajar a la pobre madre en canal. Hacerle masajes. Pincharle oxitocina. Relajarla. Hasta dejarla cantar en cuclillas las nanas que le susurraba su madre de pequeña. Pero, en definitiva, quien nace es la criatura que esa mujer lleva dentro. No es un tema de técnica. Es un tema de especie. La vida y sus quehaceres.

De la misma forma, la voz que hay es la que hay. Intuyo que en muchas ocasiones hay más de la que parece haber. Pero lo que yo intuya importa bien poco. Lo realmente valioso es lo que cada uno intuye sobre su propia voz. Y eso, la gente, lo nota. Igual que una  no puede estar embarazada de ocho meses y ponerse una talla 38 de pantalón. Cuando la voz es grande, pero no sale fuera, se nota dentro. ¡Y eso es maravilloso! De las mejores cosas que nos pueden pasar.

Lo que me fascina es que la voz va sola. Tal cual pasa en los partos, si estresas a la madre puedes poner en riesgo al bebé. En cambio, si vas a favor de obra, puedes ayudar a que llegue una nueva vida. Pero tú no “haces la vida”. Tú la acompañas. La sostienes. La alientas. La limpias, si hace falta. La alimentas. Ella sabe lo que hay que hacer, por instinto, por programación. Su adn la lleva.

Cada voz tiene su adn. Como toda semilla, contiene ya la información del árbol completo. Sabe cuál es el camino para que el alma de su persona encuentre la ventana, y salga a dar una vuelta. Una buena doula, siento que es la que permite que esa voz crezca, independientemente de su acierto o su error artístico.

Cuando un alumno viene y me dice: “es que quiero cantar más fuerte” algo dentro de mí salta de alegría. No porque me guste que la gente grite (que a veces, también) sino porque esa persona siente, sin ninguna duda, que su voz puede ser más grande de lo que es. Si no, difícilmente buscaría sacar algo que no siente que está dentro.

Y no solamente lo siente. Se ha atrevido a decírselo. A ponerle palabras. A pasarlo de un acto inconsciente a uno consciente.

Y no solamente se lo dice. Sino que busca un buen lugar fuera de sí mismo donde cultivar su semilla

¿No es flipante?

Esta alumna en cuestión era delgadita. La recuerdo fibrada, de complexión fuerte pero ligera.

Como buena alumna, siempre me gustó utilizar técnicas que aprendí de las grandes maestras. Desde aquí, mi agradecimiento a la gran Helen Rowson y todo lo que recibí y sigo recibiendo de ella. Tal como aprendí en su curso, invité a la alumna a cantar mientras yo la empujaba desde atrás.

Y pasó. Tal cual dice el poema.

Y flipé, como si fuera espectadora de algo con lo que no tenía absolutamente nada que ver.

Me encantó sorprenderme. Qué descanso, cuando eso pasa. Una hace lo que sabe hacer, y la vida, como siempre, va mucho más allá de lo que una sabe ¡Menos mal!

No sé si la alumna del poema seguirá cantando (cómo me gustaría recordar su nombre). Pero creo que, como yo, algo recordará de aquel momento. Una no olvida cuando su cuerpo se ensancha y su alma es todo lo grande que es. Y en la música, pues también.